Perdóname si lloro mientras sonrío.
Seis meses. Seis meses después, noté que no te había olvidado; descubrí que te seguía extrañando tanto como el primer día en que te perdí. No quería traer tu recuerdo porque sabía lo que causaría en mí e intenté disimular este día como uno más. Aun así, todo fue en vano. Me quebré cuando menos lo esperaba y como no imaginé hacerlo, regresé seis meses atrás. Pensaba igual, sentía lo mismo: te habías ido. Se me agitaba la respiración, los ojos se me humedecían, mi visión se tornaba borrosa y tenía ese nudo en la garganta que te hace sentir que ya no puedes contenerte más. Recordé lo mucho que disfrutaba verte hacer bromas y sonreír, ese sentido del humor que conservaste todo el tiempo que estuviste a mi lado, incluso en los peores momentos. ¡Rayos! Extrañé esa alegría con locura -aún la extraño- no sabes cuánto. En el día en que más extrañé tu sonrisa, la vida me llevó al lugar donde más te las regalan. Gané entradas para una función de circo. La adrenalina de ganar e ir has...