El pasado en el presente...
Mientras combato las ganas tremendas que tengo de bajar a la
cancha, me toca verte así, con la misma herida de antes. Ya te sanamos varias:
te quitamos bacterias y hasta superaste un cáncer terminal, llamado Leguía, te desintoxicamos
de todo eso, pero hay una lesión que aún se ve en la cancha y sigue causándote
dolor, mientras me deja a mí con la angustia por ver llegar el día en que tu
recuperación llegue.
El jueves pasado, por la Libertadores, nuestro marcador a
favor corrió peligro cuando los de Capiatá lograban un tanto en el segundo
tiempo, a 20’ de terminar el encuentro. Donde el bendito cansancio ya quería aparecer
en el plantel debutante de la vocal más bella. Un equipo que felizmente un gol
en contra en lugar de bajar los ánimos, lo despierta. Y que la rápida reacción,
nos trajera un gol con tremendo pase del Pana a Manicero, para distanciar el
resultado y darnos el triunfo en tierra paraguaya.
Y ayer, iniciamos el Torneo de verano, pero con la sensación
de seguir en alguno del año pasado. Nuestros jugadores nos regalan jugadas que
nos alegran, cada uno hace lo suyo, cada uno entrega lo que puede, cada uno
salva el resultado y defiende esos colores, pero algo sigue faltando. En los
primeros veinte minutos, el Pana casi nos da la alegría de abrir el marcador
pero una posición adelantada nos jugó en contra.
Poco después logramos un tiro libre a favor que se llevó la
euforia de la hinchada, un pequeño toque al balón de Guastavino, para que el
Loco entre y le pegue con tremenda vehemencia hacia el arco de Pinto, que muy
poco pudo hacer. Tremendo golazo. Video para el recuerdo, qué dolor no tener el
recuerdo de la sensación en tribuna. Y otra vez, el bendito desgaste físico se
asomaba para dar luz verde a que la visita logre su tanto y así, empatarnos el
partido.
¿Cuántas veces más? La misma situación nos costó la
semifinal del año pasado, nuestro juego va descendiendo durante los noventa
minutos, no pueden mantener un resultado, el segundo tiempo es un constante
campo minado, el corazón se detiene cada vez que vemos que al rival le llegan
tantas oportunidades de gol mientras nuestro equipo desespera e intenta sin
logro alguno cubrir a la visita en su ataque. Y no, ese DT no nos salvó de la
baja, fue el desempeño de la Pulga y cuando se fue, subió el Orejas al podio junto
a Trauco. Más adelante empezó a llenar los titulares el Charapa, el hombre de
los goles al último minuto. Guti y Ugarriza, también contribuyeron. Hoy tenemos
a un Loco, un par de panameños y varios de selección. Tenemos jugadores, sí.
Pero aún no se ve un equipo.
La misma lesión de torneos anteriores nos sigue, en la cancha y en la
banca y qué impotencia verte así, que feo no poder estar a tu lado; aunque sé
que es momentáneo, me cuesta. Qué vacío no cantarte, no alentarte, ahí donde me
puedes escuchar. Qué nostalgia no gastar la garganta, no vivir un abrazo de gol
en la popular. Qué angustia tremenda es no poder ir a verte, mi merengue
querido, pero volveré, porque un amor así no conoce de distancias y nada lo
separa. Contra todo y contra todos.

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