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Cuando no voy a verte, pero sigo feliz

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Una mezcla de impotencia, tormento y malestar sentía en el pecho, mientras las horas pasaban este domingo y reducían la posibilidad de estar a tu lado. Mis domingos ya no te pertenecen del todo –con pena lo admito-, pero ahora los paso al lado de mi bisabuela, en una clínica por San Miguel. Ya soy consciente de que tendré que acomodar mis horas en esos días para ir a verte y aunque sea alcanzar el segundo tiempo. Cuando mi inasistencia al Templo ya era obvia, mi amargura crecía más. Era feliz de que te tocaba jugar, pero el no estar ahí contigo, hacía un tremendo contraste de emociones. Era mi segundo partido de locales que no te acompañaba: en el anterior, una infección me dejó internada todo el fin de semana y me complicó estar a tu lado. Esperé la hora del partido para salir a almorzar y así, aprovechar algún televisor de cualquier restaurante. En el que entré, lo tenían apagado y cuando lo prendieron, sintonizaron noticias. Vaya suerte. Mi celular con poca batería, me sirv...

Y de nuevo...

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Fuente: Internet  ¿Y de esto se tratará probar enamorarse? De que te lastimen y a pesar de eso, decidas volver a confiar y poner de tu parte para que las cosas funcionen. Así lo valoren o no. De intentar querer, controlando todos tus miedos para que algo bonito surja. ¿Y qué es lo que tengo que aprender, después de tantas heridas? ¿A no confiar? Entonces, ¿será que no he aprendido nada? Porque a pesar de todas las veces que la vida me ha puesto alguien para que me lastime, volví a confiar como si nunca me hubieran herido. No sé si me hice más fuerte o más fría, ¿hay diferencia? Yo creo que me volví más cautelosa, pero aún así -por razones que desconozco- me toca vivir la misma historia, una y otra vez. Son varias las veces que decidí darme la oportunidad de dejar que entre en mí, ilusión alguna. Quise dar contra a ese cliché donde «todos son iguales» y no probé nada. La misma situación; el mismo desenlace. Volvía a dar todo, esperando alg...

Ni una menos. Ni uno menos. Nadie menos.

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Te voy a decir algo a ti que ya empezaste con tu #NiUnoMenos. Si hay hombres que sufren violencia y callan, también tienen todo el derecho de salir y marchar. La diferencia está en que el Perú es un país muy patriarcal, y lo que vivimos las mujeres tiene diferencias muy marcadas y más fuertes que los hombres. Aquí antes que nada, estamos pidiendo respeto, de seres que creen ser superiores a nosotras, que creen dominarnos.  Ya empecé a ver sus estados tan bizarros y sarcásticos de esta marcha, cuando no viene al caso y lo único que causan es lástima por ser tan escasos de neuronas. Ya salieron quienes dicen que marchar no sirve. Y ya vi esas fotos de hombres sosteniendo carteles con mensajes referentes a la igualdad, mi respuesta va a ellos, porque claramente no entienden que es lo que pedimos. Y porque su dizque mensaje por un mundo igual, está tan lejos al de nosotras, que ni cuenta se dan de que solo va dirigido a un receptor: a enamoradas. Nosotras no marchamos por una...

Cuando pierde Universitario

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Jode, como mierda, escribir cuando hemos perdido de manera tan desastrosa. Regresar con un cero a casa, con un partido jugado pobremente, jugadores que sobran en el equipo, Técnicos y Dirigentes que también entran a ese saco de basura; todo jode, todo aumenta la cólera. En el trayecto de regreso a casa voy chateando con mis amigos sobre el partido. En redes, leo a todos los hinchas que publican asados, a otros que seguirán alentando. El taxista distrae mi mente cuando me conversa sobre el juego que abro por momentos, el de los pokemones. Sentada en mi cocina, sigo respondiendo y leyendo más cosas. Entre reproches a los jugadores, Técnicos y Administradores, resaltan el aliento de la doce. El que creció cuando llegó el segundo tanto, el que reventó cuando llegó el tercero, el que no paró hasta después de los 90'. Mi abuela se sienta en frente mío para cuestionarme si estoy loca por ir a verte, por no perderme ni un partido. Me pregunta qué me pasa, qué es lo que tengo, si e...

¡No me agredas, CUÍDAME!

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El partido contra los pavos, deja al hincha repitiendo dos videos una y otra vez: el gol del Charapa y el ataque –sin razón alguna, ocasionado por policías y ternas- que presenciamos todos los que fuimos a Norte. Para los que desconocen, hay que dejar en claro que la popular es un ambiente que recibe a personas con diferentes puntos de vista, ideas, creencias, valores y entornos sociales; que lo único en común que llevan es ir a ver al equipo de sus amores y alentar en el proceso, por tanto NO TODOS SOMOS DELINCUENTES. Vistes armadura verde, llevas un escudo y en la mano una macana; yo solo llevo una U en el pecho y mi arma es mi garganta. Sacaste una ley para -según tú- parar la delincuencia, cuando lo único que hiciste fue llevarte nuestra fiesta. Crees que la violencia la generamos nosotros, cuando la realidad es que tú la comienzas. Me prohíbes entrar con polera, te hago caso y en cada encuentro, la cambio por casaca. Cuando llego, dices organizarme, pero pas...

92 años después...

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Calle Juan de la Coba (Fuente: Internet) Hoy iba a repetir la historia que ya muchos conocen: esa que cuenta como, hace noventa y dos años, un grupo de san marquinos, reunidos en la calle Juan de la Coba, dio vida a lo que hoy es la fuente de amor para muchos de nosotros; pero hablar del Campeón, en el día de su aniversario, va más allá de ese 7 de agosto de 1924. La historia de Universitario ya no se escribe más en Juan de la Coba, vuelve a nacer en la calle José Díaz. La cita ya no es en la sede de la Federación de Estudiantes del Perú, es en el Estadio Nacional de Lima. El reloj ya no marca las diecinueve horas, esta vez son las dieciséis horas. Ya no asisten solo estudiantes san marquinos, ahora somos la mitad más uno. Si alguna vez me han preguntado por qué amo tanto a la U, hoy lo entendí más que nunca. En el día del campeón, el destino nos puso un partido contra uno de nuestros habituales rivales: los de la Florida. El hincha llega con la sensación de ...

UN MINUTO PARA LA FELICIDAD

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Gol en el minuto final. Ese momento que Universitario ha vuelto su favorito para llevarnos a la locura plena, al pico más alto de alegría. Instante donde pierdes la voz,  agitas por el aire -sin sentido- los brazos,  al desconocido de al lado lo abrazas mientras gritan juntos, regresas la mirada hacia la cancha por un segundo, das un abrazo más y vuelves a soltar un grito que sientes tu garganta rasparse. Luego, unes tu voz al cántico que se oye y sigues alentando más fuerte. Ya lo hemos vivido; ya lo hemos gritado. Nos tocó, la última vez, verlo a muchos a través de la pantalla, mientras Bernal vivía en vivo lo que nos pasaría a todos ayer. Perder la garganta en el último minuto. Solo uno bastó para darnos el placer de ganar a nuestro eterno rival, con cuatro tribunas llenas, con una hinchada que no abandona y no deja de alentar, con un 9 que está de racha, con un equipo que está puntero, con jugadores que llevan la garra hasta el último minuto, con un cuadro copero, p...